
Gracias David
Señoras y señores, cuando se resquebraja el vestuario de un equipo de futbol, sus resultados generalmente no son los mejores. Pasa en los equipos de primera categoría, como le ha sucedido al Real Madrid, o en los equipos de tercera categoría, como le sucede al Veracruz, último lugar de la tabla general en México.
Algunos logran componerse, otros definitivamente no. Pero ¿por qué fallan los equipos?
Según cuentan las crónicas, en el año 1994 se celebró una competencia de remo entre Japón y México. Los japoneses destacaron desde el comienzo y llegaron a la meta una hora antes que su oponente. Una barbaridad de tiempo.

De regreso al país, el comité ejecutivo del equipo mexicano se reunió para analizar las causas de tan desconcertante e imprevisto resultado. Las primeras observaciones fueron que en el grupo japonés había un jefe de equipo y diez remeros. En el grupo mexicano había diez jefes de equipo y un remero. Vino la planeación, la estrategia, la reestructuración y cambios aparentemente significativos.
Al año siguiente volvieron a enfrentarse y ahora la diferencia de llegada a la meta fue de dos horas a favor del equipo japonés.
El grupo japonés presentó la siguiente alineación: un jefe de equipo y diez remeros.
En el renovado grupo mexicano había un jefe de equipo, dos asistentes del jefe de equipo, siete jefes de sección y un remero.
La conclusión del comité fue lapidaria: el remero es incompetente. Y otra vez nuevas estrategias, cambios, nuevos nombres, gente que no sabe qué es el deporte, nerviosismo, gente que
aprovecha una oportunidad y mata al de junto, en fin. Los equipos se derrumban porque las bases se caen, porque los jefes son necesarios, porque no todo lo hacen los números. Y eso le pasa a un equipo de futbol y puede pasar en cualquier lugar. Sirva esto para recordar a un gran amigo y compañero de muchos años en el trabajo, David Faitelson, que siendo un magnífico jefe, un buen líder, un magnífico periodista, grande de físico y más grande de corazón, deja la empresa que lo vio nacer. Aunque muchos lo festejan, el revés es inusitado. Creador de piezas periodísticas formidables, reportajes de color singulares, en el Mundial de Alemania era elogiado constantemente por Valdano, Menotti, el Vasco Aguirre y por mucha gente del futbol. Hoy no está más.
aprovecha una oportunidad y mata al de junto, en fin. Los equipos se derrumban porque las bases se caen, porque los jefes son necesarios, porque no todo lo hacen los números. Y eso le pasa a un equipo de futbol y puede pasar en cualquier lugar. Sirva esto para recordar a un gran amigo y compañero de muchos años en el trabajo, David Faitelson, que siendo un magnífico jefe, un buen líder, un magnífico periodista, grande de físico y más grande de corazón, deja la empresa que lo vio nacer. Aunque muchos lo festejan, el revés es inusitado. Creador de piezas periodísticas formidables, reportajes de color singulares, en el Mundial de Alemania era elogiado constantemente por Valdano, Menotti, el Vasco Aguirre y por mucha gente del futbol. Hoy no está más.Misma coincidencia que tendrán al final de temporada Santos y Querétaro. En qué fallamos, porqué fallamos; por qué tanto análisis si a final de cuentas descendimos de categoría. O porqué no fuimos campeones, porqué no tenemos un Messi, un Ronaldinho o un Raúl en nuestro equipo de futbol. O porqué sufre la selección francesa cuando se retira un líder, Zinedine Zidane.

De la anterior experiencia deportiva se desprenden muchas conclusiones. No hay justicia en los juegos, los japoneses usan anabólicos, el remero era reactivo en lugar de proactivo, el remero era flojo, no cumplió los objetivos, no supo trabajar en equipo, por eso el país no progresa.
Gracias David por tantos años de trabajo, de esfuerzo, de sacrificio y de lucha; eres un magnífico periodista y lo harás bien aquí y en cualquier parte.

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