Hace días publique una nota del exgobernador de Ags, Otto Granados, ahor todo un escritor, sobre su problema personal con un comunicador de la ciudad; en dicha nota el exgober, y no precioso, dio sus razones por las cual habia el problema, la verdad me dio gusto saber que una figura importante, hasta cierto punto, de nuestro estado, aunque con un pasado no muy claro, por fin pone en su lugar a dicho periodista, y recientemente publica una nota en la cual da mas razones del porque este periodista se encuentra a la baja, tal vez tenga razon, tal vez no, pero es de gran alivio para muchos que hay una persona decente que por fin, publicamente, esta enfrentandose a este comunicador que en ocasiones, he tenido la oportunidad de escuchar su super noticiero, de como a tratado notas periodisticas de tal manera que hace pensar que estamos escuchando noticias amarillistas y que perjudican a personas simple y sencillamente por ganar la nota, es desesperante "ver", mas que nada oir, su ego, su falta de tacto y la promocion que se hace en dicho programa, la verdad me alegro por el lic. Otto Granados, en horabuena que decidio hacer frente a una especulacion que estaba denigrando su imagen como politico retirado.
He aqui dicha nota (publicada en El Heraldo de Aguascalientes):
Apostilla
La semana pasada, en mi colaboración habitual en este diario, hice un análisis sobre la urgente responsabilidad social de los medios y ofrecí a los lectores evidencia documental concreta para ejemplificar cómo algunos periodistas –y cité el caso de uno menor–, contribuyen profundamente a la llamada cultura de la colusión, es decir, a una corrupción profesional, moral, ética y pecuniaria que debilita, precisamente, el tipo de sociedad decente a la que cualquier ciudadano civilizado aspira.
Pero en lugar de responder y razonar con argumentos veraces o hechos comprobables acerca del asunto de fondo, el locutor aludido protagonizó el peor ejemplo de bajeza que se recuerde en la historia del periodismo local, y reaccionó de manera más que histérica, confirmando con ello, precisamente, sus costumbres más profundas y más aún: el tipo de periodismo que debe avergonzar a Aguascalientes. Es decir, haciendo gala de un estilo basado no en los principios básicos del buen periodismo que son reportar los hechos, documentarlos, verificarlos, corroborarlos y publicarlos, sino más bien en la calumnia, la mentira, la distorsión y la difamación, conductas que, por cierto, son las que siempre ha practicado paladinamente el conductor en cuestión y son, al parecer, su modo de vida.
Esto explica, por ejemplo, que en el estudio de medios más reciente realizado por Consulta Mitofsky del 23 al 25 de marzo pasado, a la pregunta de “cuál se considera el noticiero de radio más creíble en Aguascalientes”, el programa del locutor de marras apenas obtenga un mediocre 6.8% frente a otros dos informativos, de la empresa Radio Grupo, que acumulan un 34% y están en los primeros lugares. Es el precio de años de agredir a todos, de torcer la verdad, de conducirse con una inmoralidad enfermiza, y sin haberse atrevido jamás a ofrecer una disculpa pública a aquellos a quienes ha calumniado.
La conclusión es simple: hay periodistas que no saben moverse en el campo del debate inteligente, la discusión elegante, los razonamientos lúcidos, las ideas o la contrastación de hechos, sencillamente porque es un terreno que no conocen. Su espacio natural es el de la injuria, el rencor y los complejos. Esas son las prácticas que envenenan a una comunidad que quiere ser educada, civilizada, saludable y fuerte. Y deben, por ello, ser condenadas sin reservas.
http://www.heraldoags.com/columnas/otto.html
13 abr 2007
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