19 feb 2007

EL SUERTUDO...

Estimados lectores (solo 1, jejejeje, gracias Luis, despues pasamos lista en tu blog) que carajos pasa con nuestro pais y con nuestro medio "mediatico" mas cercano a nosotro.. la television, como es posible este tipo de programas, por estamos como estamos...


Si la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación se dedicara a hacer su trabajo en lugar de buscar la manera de censurar los videos de López Obrador, ya hubiera ido a cerrarle el changarro a Televisa por esa aberración mediática titulada “El suertudo” que se estrenó el domingo pasado en El Canal de las Estrellas.


¿Por qué? Porque hasta donde me quedé, en México era absolutamente ilegal que se utilizara la televisión para difundir la desinformación, la ignorancia y la superchería.

¿Por qué? Porque aunque a los concesionarios no les guste reconocerlo, la televisión es propiedad de la nación, un bien propiedad de la nación no se puede utilizar para hacerle daño a la sociedad y porque la desinformación, la ignorancia y la superchería son lo más dañino que se puede hacer en materia de contenidos televisivos.


¿Qué tiene que ver esto con “El suertudo”? Que “El suertudo” es un programa de concursos que no sólo parte de “la buena suerte” como materia prima sino que le exige al público que tenga amuletos para participar y que se encomiende a ellos.


Y si esto no es promover la desinformación, la ignorancia y la superchería, entonces yo ya me estoy volviendo loco.


Créame, es muy patético que una empresa que gasta fortunas filmando “spots” donde dice que promueve valores tenga un “show” como éste con un conductor que, además de faltarle al respeto al público y a sus invitados con frases como “todo lo tienes chiquito” y “no grite así porque van a creer que le estoy metiendo mano”, los obligue a desfilar con sus amuletos, a contar sus “propiedades” y a justificar su uso.


¿Cuál es el valor que Televisa está promoviendo dando a entender que una señora se ganó un premio porque tiene escondido en su casa un faisán disecado o que una chavita se salvó de un accidente porque tiene una bola de billar con el número ocho? ¿Cuál? ¿La superación personal? ¿El estudio? ¿El trabajo? ¿La honestidad? ¿La generosidad? ¿La familia? ¡Cuál! ¿Entonces a qué estamos jugando cuando oímos hablar de valores? ¿A qué?


Por si esto no fuera poco para preocuparse, en “El suertudo” aparece un enano caracterizado como si fuera un demonio que se lleva a los perdedores a un universo “salado”. ¿A usted no se le hace monstruoso? A mí se me hace terrible, un concepto digno de ser considerado como un delito porque, más allá de todo lo que conlleva, si no lo detenemos ahora, al rato la pantalla se va a llenar de brujos, curanderos, hechiceros y profetas que con el pretexto de que están repartiendo premios, entreteniendo a las multitudes y ayudando a los demás, aniquilarán lo poco que nos queda en este país de educación, ciencia y cultura.


En el remoto caso de que usted no tenga ni idea de lo que le estoy contando, déjeme lo pongo rápidamente en antecedentes.


“El suertudo” es un programa de concursos de dos horas, conducido por Jorge Muñiz y amenizado por unas modelos disfrazadas como diferentes “diosas” de “la suerte”, donde una selección tomada de un universo de 160 personas participan en varios juegos de adivinación y azar hasta llegar a obtener un premio de hasta un millón de pesos.


La emisión recuerda a ratos títulos como “Vas o no vas”, “El rival más débil”, las dinámicas de “Call TV” y el mega-fracaso de “Buenas tardes”, pero en versión mediocre porque, independientemente del rollo de la superstición, predominan los errores de concepción.


¿Como cuáles? Como que no hay manera de darle seguimiento a la emisión de principio a fin porque los participantes que inician el concurso no son los mismos que vemos a lo largo del programa ni necesariamente los mismos que llegan al final.


Por tanto, no hay suspenso y uno siente que “El suertudo” inicia y acaba en cada bloque y, en contraste con otras emisiones que hacen esto como “En familia”, aquí no hay tradición ni el buen humor de un animador como Chabelo.


“El Coque” se ve tensísimo, su locutor carece de la información suficiente como para escucharse ingenioso y, a pesar de pequeños esfuerzos de producción como mini-películas e invitados “espaciales”, “El suertudo” terminará por volverse repetitivo y tedioso antes de que sus responsables se den cuenta.


Y no, no es mala suerte. Es ignorancia, mediocridad.


No hay comentarios.: