12 mar 2007

A PESAR DEL FRÍO Y LA LLUVIA...



La banda estadounidense Red Hot Chili Peppers reunió a unas veinte mil personas, a pesar del frío y la lluvia, en su único concierto en México dentro de la gira de su último álbum, "Stadium Arcadium".


Bajo una fuerte lluvia miles de personas, cubriéndose con impermeables, fueron ocupando su sitio en el Foro Sol desde las seis de la tarde del sábado.


Los primeros en saltar al escenario fueron las dos bandas teloneras, la mexicana Porter (de Guadalajara) y la estadounidense Modest Mouse, a quienes los asistentes despidieron con silbidos ante las ansias de que salieran sus ídolos, los anfitriones del concierto.


Sus deseos se vieron cumplidos cuando el bajista Michel Balzarg (Flea), el guitarra John Frusciante y el batería Chad Smith entraron al escenario e interpretaron una canción instrumental, después apareció el cantante Anthony Kiedis, quien puso al público en pie al ritmo de "Can't Stop".


Tras este arranque, Kiedis gritó en español "¿qué pasa ciudad?" y prosiguió con uno de los más recientes éxitos del grupo, "Dani California".


Durante dos horas de concierto los miembros de la banda californiana trataron de hablar un poco de español para dar las gracias al público por asistir, a pesar del "mucho frío, mucho lluvia" y para dar advertencias de "por favor cuidado con todo la gente".


El espectáculo fue reproducido en cuatro pantallas gigantes, además del despliegue de luces que rodeaban al escenario, que mostraban diversas imágenes como corazones, fuegos artificiales, siluetas de mujeres, que se intercalaban con la transmisión en directo del concierto.


Durante la interpretación de "Throw away your television" se mostraron escenas diversas que incluían desde Michael Jackson a "Matrix", haciendo siempre referencia a la televisión.


Canciones conocidas como "Blood sugar, sex magik", "Fortune Faded", "Nobody Weird Me", se mezclaban con otras del último disco, como "Charlie", "Tell me Baby", o "Snow (Hey Oh)".


También interpretaron éxitos ajenos, Frusciante, en solitario, dio su versión del clásico de los años sesenta "Will you still love me tomorrow?". Durante uno de los solos de guitarra se detectaron algunos acordes de "Over the rainbow", de la banda sonora de "El Mago de Oz", de los años treinta.


El concierto estuvo plagado de estos solos, de instrumentales con bajo y batería que, a pesar de su alta calidad, ralentizaron el espectáculo y cortaron el ritmo a un público deseoso de perder el control y que no acabó de conectar con la banda.


El momento cumbre del concierto llegó al final cuando tocaron sus mayores éxitos, "Californication" y "By the Way".


Para complacer al público y antes de retirarse definitivamente del escenario, los miembros de la banda interpretaron varias melodías entre estas un solo de trompeta, el tema "Give it Away" y un duelo instrumental entre el bajo y al batería que dejó a los asistentes sin aliento y con ganas de más Red Hot Chili Peppers.

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