12 mar 2007

¿PUEBLOS MÁGICOS?... SOLO EN PAPEL...


Asientos fue declarado Pueblo Mágico el año pasado y desde entonces nada ha sucedido, es decir, no han llegado las inversiones para promover el turismo, no se ha creado infraestructura para atender a los visitantes y sus pobladores siguen esperando los beneficios que se dijo habría mediante la declaratoria señalada.


En resumen la vida sigue igual y solamente sobresalen algunas amenazas de reabrir las minas, pero sin importar el entorno y los lugares significativos de este municipio por donde en el pasado deambularon tribus chichimecas, después hubo una gran explotación minera a la llegada de los españoles y se dieron acontecimientos relevantes que lo convirtieron en un pueblo mágico.


En la cabecera municipal donde están algunos de los principales atractivos de este pueblo mágico, solamente hay un lugar donde puede el visitante sentarse a ingerir alimentos; también hay un hotel con no más de diez habitaciones y esa es toda la infraestructura turística de que se dispone en este pueblo mágico.


Así quienes llegan a conocer el Panteón de Guadalupe, los túneles del templo de Nuestra Señora de Belén, los puentes y acueductos coloniales, el mural del Palacio Municipal recientemente terminado pero todavía no inaugurado, el templo y convento del Señor del Tepozán, el tramo de la Ruta de la Plata que pasa por un costado de la cabecera municipal y otros atractivos del lugar, deben regresar de inmediato a la capital del Estado y eso frustra las posibilidades de un acercamiento con sus pobladores actuales, los ex mineros que dejaron lo mejor de su vida en las entrañas de la tierra.


A cambio del desarrollo turístico anunciado, solamente llegan rumores y uno de ellos habla de reactivar la minería porque han descubierto que el Cerro de Altamira, la elevación más grande del estado de Aguascalientes, está lleno de riquezas y por lo mismo, podría ser arrasado sin contemplaciones. Nadie supo decir cuál es la empresa interesada en explotar ese lugar, pero todos están convencidos de que se hará y el Cerro de Altamira desde donde se domina gran parte de la entidad, pronto ya no existirá.


Todo el alboroto por la declaratoria se ha apagado ante la inactividad. "Estamos igual que antes", es el comentario de los habitantes de Asientos, quienes no tienen forma de detener a los visitantes ni qué ofrecerles, aunque indudablemente llegan en nutridos grupos, pero deben marcharse cuando la noche se avecina porque no hay donde dormir.


La ausencia de hoteles y restaurantes hace también que se pierda la posibilidad de ofrecer espectáculos nocturnos, otro posible atractivo de un pueblo mágico y misterioso, con una historia tan vieja como sus cerros de minerales, cuyos habitantes en su mayoría deben emigrar en busca del sueño americano para subsistir.

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