23 dic 2006

¿Y el amor a la camiseta?


Desde Casarín en 1942, hasta Hermosillo u Oswaldo, jugadores franquicia cambian sus colores deslumbrados por ofertas millonarias...


Con Oswaldo Sánchez, la historia se repite. Es común que después de que un jugador logra consolidar su carrera, cambie de aires y deje a la institución que lo vio brillar, la mayoría de las veces porque les ofrecen contratos importantes, con millones de dólares de por medio, como sucedió con el ex arquero de Chivas y ahora del Santos de Torreón.

Muchos son los casos que se han dado en la historia del futbol mexicano, algunos que provocaron escándalo, y otros que ya se esperaban. El 21 de mayo de 1950, Ricardo “La Changa” Álvarez, máximo artillero en la historia del Puebla, dejó al equipo para integrarse a las filas del Necaxa, en un cambio que impactó a la afición camotera.

Horacio Casarín abandonó las filas de los ahora Rayos en 1942 para integrarse al Atlante; tras llegar a un acuerdo con el Zacatepec, el jugador dejó a los Potros para enrolarse con los morelenses el 21 de julio de 1951.

Uno de los cambios que provocó molestia incluso para el futbolista, fue el que se dio el 27 de marzo de 1969, después de que se le informó a Enrique Borja que no seguiría más en los Pumas, ya que se carta había sido adquirida por América. Al principio, el ariete no quería integrarse a los cremas, pero después fue convencido.

En la década de los setenta y principios de los ochenta, hubo modificaciones que no gustaron, pero que generaron ganancias; como lo fue la de Juan José Muñante del Atlético Español a los Pumas; Ricardo Chavarín de Atlas a la Universidad de Guadalajara; Manuel Manzo también del Atlético Español a Chivas; Octavio “El Centavo” Muciño de Cruz Azul al Rebaño Sagrado; así como Miguel Ángel Cornero de América a los celestes.

Sin olvidar el caso de Evanivaldo Castro “Cabinho”, que se negó a disputar el primer partido de la temporada 1979-80 con los Pumas, ya que buscaba ser contratado por Atlante, escuadra que desembolsó 8 millones de pesos por sus servicios. En 1986, Norberto Outes, campeón de goleo con América en 1982-83, fue adquirido por los Rayos del Necaxa, tras no llegar a un acuerdo económico con las Águilas. Recientemente, los seguidores azulcremas no ocultaron su molestia después de que Cuauhtémoc Blanco fue transferido a los Tiburones Rojos del Veracruz para el Apertura 2004.

En una telenovela se convirtió el traspaso de Ramón Ramírez de Guadalajara al América en el Verano 1999, tras siete temporadas con el Rebaño Sagrado.

Las barras de Pumas nunca perdonaron que Francisco “Kikín” Fonseca emigrara de la intitución auriazul a la Máquina Celeste después de conquistar el título en el Apertura 2004.

Ahora, le tocó a Oswaldo Sánchez estar en el ojo del huracán, pero la historia demuestra que los movimientos no son nuevos, y es un hecho que en el futuro se seguirán dando.

También fue sonado el traspaso de Carlos Hermosillo, quien después de vivir su mejor momento con Cruz Azul al anotar 169 goles en 7 años, fue vendido al Necaxa. No fue las únicas camisetas que vistió, ya que debutó con América, y jugó para Monterrey, Atlante y Chivas.

Ricardo Pelaez Linares, quien tras convertirse en el mejor goleador del Necaxa con 138 goles, en 1997 dejó la playera rojiblanca para volver a vestir la del América. El delantero terminó su carrera con Chivas.

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